lunes, 7 de abril de 2008

Protocolo 4: De la ciudad concebida a la ciudad practicada


Actualmente el concepto de espacio urbano está mal interpretado. Viene originado por la escala macro desde la que trabajan los urbanistas. Se concibe antes lo macro que lo micro, provocando una mala funcionalidad de la ciudad. Un ejemplo claro son las periferias. Se planifican desde un punto de vista general, a gran escala, sin tener en cuenta lo micro, que es en realidad lo que estructura el espacio.

Sin embargo, lo que da identidad al espacio, en concreto a los microespacios, son los individuos que lo frecuentan, sus hábitos, recorridos, huellas, convirtiendo así el espacio en un lugar líquido. Al igual que pasa en las periferias, en AZCA ocurre algo similar.

AZCA surgió como macroespacio, se establecieron unas pautas y normas que crean y delimitan el espacio público, un espacio creado bajo el orden político. De esta manera, pierde su sentido, convirtiéndose en un espacio estriado como ocurre actualmente. Esto es un error, lo que causa la mala funcionalidad.

En AZCA, en realidad, confluyen gran variedad de micromundos establecidos por los individuos e intereses que se suceden. Por esta razón, para la buena creación de espacios públiscos, se debe partir de la escala micro de los indiividuos y conceptos base para su desarrollo, y de ahí se conseguirá formar la escala macroespacial que acogerá al resto.

Partiendo de este análisis previo de búsqueda de lo micro, realizamos un estudio de los individuos y recorridos, llegando a la selección de unos puntos clave dentro del espacio. Desde estos consideraremos unos conceptos:
- Tiempo (de permanencia en el punto), conexión, flujo de individuos con el espacio, relaciones e interacciones sociales, diversidad de gente y adaptabilidad e improvisación de actividades en un punto concreto.

Con este estudio micro conseguiremos realizar una intervención adecuada que se pueda resolver a escala macro de AZCA y a escala macro de Madrid.