
Horizonte...
Dos planos...
Dos ambientes...
Dos mitades...
Horizonte...
A la manera del sol adentrándose en el agua se adentra el lugar en la ciudad. Poco a poco, sin prisa, desde la primera hora y hasta la última.
La noche muere y la ciudad despierta, despiertan sus habitantes y sus recorridos, y el lugar amanece con la primera luz del sol. El sol, el reflejo, los buenos días... las torres responden al sol devolviéndole su reflejo...
Como una persona que al levantarse se mira al espejo, el sol se mira en las torres de AZCA para comprobar si está preparado para alumbrar un día más. Las torres son su espejo y el espejo de la ciudad. Reflejo de un crecimiento, de un trabajo, de una historia... y ahora también de una amenza.
Cuatro torres amenazan la presencia de AZCA, cuatro torres lejanas pero que pisan fuerte, cuatro torres cuyo reflejo es más nítido y más novedoso.
¿Qué será de AZCA cuando el sol no las prefiera?
Seguirá siendo un horizonte. Dos mitades. Dos ambientes. Dos planos.
Pero siempre un horizonte...

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