viernes, 16 de mayo de 2008
Crisis y reinvención de la ciudad contemporánea
Para ello se vale de un repertorio formal hecho de rectas, curvas, centros, radios, diagonales, cuadrículas, pero en el que suele faltar lo imprevisible y lo azaroso. En su vocación demiúrgica, buen número de arquitectos y diseñadores urbanos se piensan a sí mismos como ejecutores de una misión semidivina de imponerle órdenes preestablecidos a la naturaleza, en función de una idea de progreso que considera el crecimiento por definición ilimitado y entiende el usufructo del espacio como inagotable.
Espanta ante todo lo múltiple, la tendencia de lo diferente a multiplicarse sin freno, la proliferación de potencias sociales percibidas como oscuras.
En los espacios urbanos arquitecturizados –edificios o plazas– parece como si no se previera la sociabilidad, como si la simplicidad del esquema producido sobre el papel o en maqueta no estuviera calculada nunca para soportar el peso de las vidas en relación que van a desplegar ahí sus iniciativas. En el espacio diseñado no hay presencias, lo que implica que por no haber, tampoco uno encuentra ausencias. En cambio, el espacio urbano real –no el concebido – conoce la heterogeneidad innumerable de las acciones y de los actores. Es el proscenio sobre el que se negocia, se discute, se proclama, se oculta, se innova, se sorprende o se fracasa. Escenario sobre la que uno se pierde y da con el camino, en que espera, piensa, encuentra su refugio o su perdición, lucha, muere y renace infinitas veces.
La utopía imposible que el proyectador busca establecer en la maqueta o en el plano es la de un apaciguamiento de la multidimensionalidad y la inestabilidad de lo social urbano. El arquitecto puede vivir así la ilusión de un espacio que está ahí, esperando ser planificado, embellecido, funcionalizado..., que aguarda ser interrogado, juzgado y sentenciado. Se empeña en ver el espacio urbano como un texto, cuando ahí sólo hay textura. Tiene ante sí una estructura, es cierto, una forma. Hay líneas, límites, trazados, muros de hormigón, señales... Pero esa rigidez es sólo aparente. Además de sus grietas y sus porosidades, oculta todo tipo de energías y flujos que oscilan por entre lo estable, corrientes de acción que lo sortean o lo transforman.
Lo urbano es una forma radical de espacio social, escenario y producto de lo colectivo haciéndose a sí mismo, un territorio desterritorializado en que no hay objetos sino relaciones
diagramáticas entre objetos, bucles, nexos sometidos a un estado de excitación permanente. Su personaje central –el animal urbano– es “polivalente, polisensorial, capaz de relaciones complejas y transparentes con ‘el mundo’ (el contorno o él mismo)”.
Es una actividad, una acción interminable cuyos protagonistas son esos usuarios que reinterpretan la obra del diseñador a partir de las formas como acceden a ella y la utilizan al tiempo que la recorren. Esa premisa desactiva cualquier pretensión de naturalidad, de inocencia, de trascendencia o de transparencia, puesto que el espacio urbano es, casi por principio, indiscernible.
En el espacio urbano no existe nada parecido a una verdad por descubrir, lo que hace inútil aplicar sobre él exégesis o hermeneútica alguna. Flujo de sociabilidad dispersa, comunidad difusa hecha de formas mínimas de interconocimiento, ámbito en que se expresan las formas al tiempo más complejas, más abiertas y más efímeras de convivialidad: lo urbano, entendido como la ciudad menos su arquitectura, todo lo que en ella no se detiene ni se solidifica. Un universo derretido.
En relación con todo ello, hay que recordar que la asociación de lo público a aquello cuya titularidad corresponde al Estado introduce un elemento de malentendido a la hora de definir un espacio como público, puesto que de algún modo cuestiona la propia dimensión abierta y accesible a todos que se acepta como su primera cualidad. Considerar que ha de estar supeditado a las instituciones estatales equivale a afirmar que el espacio público no es del público, sino de un orden político que se ha autoarrogado la función de fiscalizarlo e imponerle sus sentidos.
Es en tanto que patrimonio de la administración centralizada sobre la ciudad –la polis– que el espacio público está sometido a una casi obsesiva voluntad clarificadora. Desde esa perspectiva, las principales funciones que debe ver cumplido ese espacio público se limitan a: 1), asegurar la buena fluidez de lo que por él circula; 2), servir como soporte para las proclamaciones de la memoria oficial –monumentos, actos, nombres..., y 3), últimamente, ser sometido a todo tipo de monitorizaciones que hacen de sus usuarios figurantes de las puestas en escena autolaudatorias del orden político o que los convierten en consumidores de ese mismo espacio que usan. Para tales fines, la Administración trata de mantener el espacio público en buenas condiciones para una red de encuentros y desplazamientos lo más ordenados posible, así como de asegurar unos máximos niveles de claridad semántica que eviten a toda cosa tanto la ambigüedad de su significado como la tendencia que nunca deja de experimentar a embrollarse, es decir, a una exuberancia perceptual y simbólica que lo hace ininterpretable en una sola dirección.
De hecho, bien podríamos decir que es cualquier cosa menos un territorio. Sería antinómico y no puede concebirse algo a lo que llamar territorio público. El espacio público es –repitámoslo– solo la labor de la sociedad urbana sobre sí misma y no existe –no puede existir – como un proscenio vacío a la espera de que algo o alguien lo llene. No es un lugar donde en cualquier momento pueda acontecer algo, puesto que ese lugar se da sólo en tanto ese algo acontece y sólo en el momento mismo en que acontece. Ese lugar no es un lugar, sino un tener lugar. Puro acaecer, el espacio público sólo existe en tanto es usado, que es lo mismo que decir atravesado, puesto que en realidad sólo podría ser definido como eso: una mera manera de pasar por él."
Lugar de arquitecto/urbanista que consigue reactivar una zona de mero tránsito mediante objetos sacados del propio lugar consiguiendo una interzona relacional en el trazado urbanístico.
Todo se deduce tras varios procesos de investigación social que nos han dado puntos de mayor interacción.
El macroespacio cobra sentido cuando los microespacios tienen idenidad.
Objeto 10

Objeto 9

Objeto 8

Objeto 7

Objeto 6

Objeto 5

Objeto 4

Objeto 3

Objeto 2

Objeto 1

martes, 15 de abril de 2008
Referencias
Basurama es un colectivo dedicado a la investigación y a la gestión cultural desde 2001 que ha centrado su área de estudio y actuación en los procesos productivos, la generación de desechos que éstos implican y las posibilidades creativas que suscita esta coyuntura contemporánea. Nacido en la Escuela de Arquitectura de Madrid ha ido evolucionando y adoptando nuevas formas desde sus orígenes. Pretende estudiar fenómenos inherentes a la producción masiva de basura real y virtual en la sociedad de consumo aportando nuevas visiones que actúen como generadores de pensamiento y actitud. Detecta resquicios dentro de estos procesos de generación y consumo que no sólo plantean interrogantes sobre nuestra forma de explotar los recursos, sino también sobre nuestra forma de pensar, de trabajar, de percibir la realidad.
Basurama se ha propuesto encontrar los residuos allí donde no sería tan obvio hallarlos y estudiar la basura en todos sus formatos. Se convertido en un evento pluridisciplinar en el que se desarrollan simultáneamente actividades dispares pero con un enfoque común.Tienen cabida todo tipo de talleres, ponencias, conciertos, proyecciones, concursos y edición de publicaciones. También se pretende establecer una plataforma para que entren en contacto y trabajen juntos personajes del entramado social que ocupan lugares muy diferentes y sin embargo no están muy alejados. Se han realizado actividades en Bruselas, San Sebastián, Sao paulo, Linz, Caracas, Palma de Mallorca, Valdemoro y tiene su base en Madrid.
www.toledocreatoledo.blogspot.com
“TOLEDO CREA TOLEDO” plantea un doble concepto como contexto motor de un proyecto expositivo en el Espacio Contemporáneo Archivo de Toledo:
ACCIÓN como proceso básico de creación artística, que estableciendo un escenario espacio-temporal acotado, permite reflexionar de forma activa, compartida, abierta e inmediata a través de productos generados a partir de enunciados-directrices esenciales, ambiguos, abstractos o multidisciplinares. La ACCIÓN permite la extensión de actividad creadora a un colectivo, en este caso la gente de Toledo: habitantes permanentes oficiales y no oficiales, habitantes temporales y turistas de paso (colectivos responsables en cualquier caso de la construcción de la ciudad).
ARQUITECTURA como ámbito artístico básico para la estructuración y construcción de la ciudad. Ámbito que hace referencia por una parte a la propia creación de espacio urbano pero por otra al desarrollo de estructuras informativas y procedimentales que permitan el conocimiento de los propias bases, procesos y mecanismos formativos de la ciudad por parte de sus usuarios como premisa para una implicación de los mismos como agentes activos críticos y constructivos de Toledo.
Con los conceptos de ACCIÓN-ARQUITECTURA planteamos en realidad un proyecto de exposición como taller-laboratorio donde a partir de un calendario de actividades se produzca un diálogo creativo entre el colectivo organizador de la propia exposición (PKMN, que actuaría como comisario-director-registrador-compilador-montador de la obra producida) y Toledo (a través de los participantes de dicha exposición-taller). De este modo la exposición se entiende como un objeto dinámico y creciente fruto de un acto compartido con la ciudad en la ciudad. Dentro de los objetivos del proyecto de exposición, se harían visibles realidades como el rol que desempeña la Arquitectura como Arte del espacio urbano, o como la necesidad de emergencia de una capacidad cognitiva, crítica y creativa del ciudadano que contribuya al desarrollo activo de su ciudad.
lunes, 7 de abril de 2008
Protocolo 4: De la ciudad concebida a la ciudad practicada
Actualmente el concepto de espacio urbano está mal interpretado. Viene originado por la escala macro desde la que trabajan los urbanistas. Se concibe antes lo macro que lo micro, provocando una mala funcionalidad de la ciudad. Un ejemplo claro son las periferias. Se planifican desde un punto de vista general, a gran escala, sin tener en cuenta lo micro, que es en realidad lo que estructura el espacio.
Sin embargo, lo que da identidad al espacio, en concreto a los microespacios, son los individuos que lo frecuentan, sus hábitos, recorridos, huellas, convirtiendo así el espacio en un lugar líquido. Al igual que pasa en las periferias, en AZCA ocurre algo similar.
AZCA surgió como macroespacio, se establecieron unas pautas y normas que crean y delimitan el espacio público, un espacio creado bajo el orden político. De esta manera, pierde su sentido, convirtiéndose en un espacio estriado como ocurre actualmente. Esto es un error, lo que causa la mala funcionalidad.
En AZCA, en realidad, confluyen gran variedad de micromundos establecidos por los individuos e intereses que se suceden. Por esta razón, para la buena creación de espacios públiscos, se debe partir de la escala micro de los indiividuos y conceptos base para su desarrollo, y de ahí se conseguirá formar la escala macroespacial que acogerá al resto.
Partiendo de este análisis previo de búsqueda de lo micro, realizamos un estudio de los individuos y recorridos, llegando a la selección de unos puntos clave dentro del espacio. Desde estos consideraremos unos conceptos:
- Tiempo (de permanencia en el punto), conexión, flujo de individuos con el espacio, relaciones e interacciones sociales, diversidad de gente y adaptabilidad e improvisación de actividades en un punto concreto.
Con este estudio micro conseguiremos realizar una intervención adecuada que se pueda resolver a escala macro de AZCA y a escala macro de Madrid.
Horizontes

Horizonte...
Dos planos...
Dos ambientes...
Dos mitades...
Horizonte...
A la manera del sol adentrándose en el agua se adentra el lugar en la ciudad. Poco a poco, sin prisa, desde la primera hora y hasta la última.
La noche muere y la ciudad despierta, despiertan sus habitantes y sus recorridos, y el lugar amanece con la primera luz del sol. El sol, el reflejo, los buenos días... las torres responden al sol devolviéndole su reflejo...
Como una persona que al levantarse se mira al espejo, el sol se mira en las torres de AZCA para comprobar si está preparado para alumbrar un día más. Las torres son su espejo y el espejo de la ciudad. Reflejo de un crecimiento, de un trabajo, de una historia... y ahora también de una amenza.
Cuatro torres amenazan la presencia de AZCA, cuatro torres lejanas pero que pisan fuerte, cuatro torres cuyo reflejo es más nítido y más novedoso.
¿Qué será de AZCA cuando el sol no las prefiera?
Seguirá siendo un horizonte. Dos mitades. Dos ambientes. Dos planos.
Pero siempre un horizonte...
Protocolo 3: Cocinando AZCA
Protocolo 2: Las obsesiones nómadas


Cada persona origina un movimiento, la afluencia de movimientos da un flujo, el flujo varía, pero crea una pauta. ¿Cuál es la pauta de AZCA?

La no-ciudad, la periferia de las ciudades, es una idea muy distinta a la ciudad, se podría decir que antitética. Es una proliferación difusa de la población, en cierto modo es lo contrario de la ciudad: ésta tiene orden la periferia caos; ésta jerarquizada la periferia irregularizada espacialmente.
Sin embargo, la periferia tiene algunas cualidades: tranquilidad frente al estrés de la ciudad; pureza respecto a la contaminación de la ciudad...
Pero en las ciudades hay espacios que tienen estas cualidades de pureza y tranquilidad sin perder el orden ni la jerarquía. Recoge cualidades de ambos. Estos espacios son los que llamaríamos interzonas ideológicas. Estas zonas, aun estando en la ciudad, te hacen sentirte en la no-ciudad. Los dos polos opuestos una vez más se atraen y se intersecan para dar lugar a puntos de corte, las interzonas ideológicas.
Un espacio entre espacios
Hay espacios micro dentro de un espaico macro. Pero, ¿por qué se crean estos microespacios? ¿Acaso el macroespacio no es suficiente? ¿Acaso el macroespacio es distinto del microespaico?
La respuesta es sí, es distintos, pero el macroespacio abarca las cualidades de todos los microespacios aunque la idea del macroespacio sea diferente. Si piensas en AZCA como microespacio piensas en Madrid como macroespacio, pero si piensas en Madrid no piensas en AZCA sino en la idea "Madrid" en general.
Lo que da identidad a estos microespacios son los individuos que lo frecuentan. Sus hábtiros, sus recorridos, sus huellas marcadas en el microespacio son lo que da identidad al lugar, que lo convierte en un lugar estriado.
Protocolo 1: Recorridos
miércoles, 2 de abril de 2008
actAZCA
AZCA es un movimiento...
AZCA es un espacio...
AZCA es un reflejo...
AZCA es una zona... o quizá no...
¿Qué es AZCA?










